Uncategorized

¿Existe un mejor mañana? Creo que sí.      

Extraño titular, ¿verdad?, y sin embargo, muchas veces nos preguntamos eso mismo, ya sea cuando las cosas van bien, o cuando por causas ajenas todo nos sale pero que bien mal. Estoy en este momento frente a mi laptop, encerrado en mi cuarto, escuchando nada, porque en mi calle hay un silencio casi total, que si esto fuera una película de misterio, ya estaría un poquito nervioso.
Pero no es película de misterio ni nada que se le parezca. Es una pregunta que tú y yo nos hacemos a diario, en el devenir de las horas y minutos una vez nos levantamos por la mañana, desayunamos, nos vestimos, y no necesariamente en ese orden, y luego nos montamos en el carro y nos vamos a trabajar.
Luego en nuestros trabajos, o en la rutina diaria los que no laboran, nos enfrentamos a diversas situaciones que nos atacan de frente sin darnos tiempo a recapitular y salir airosos del enfrentamiento. No quiero decir con ello que sean situaciones extraordinarias, sino esas cositas que surgen de la nada y nos llena de alegría, unas, y otras de pesar.
Son estas cositas que muchas pero que muchas veces, nos deprimen, nos sacan de carrera, nos hunde en el abismo de las soluciones que buscamos y no encontramos, por más que lo intentemos.
Pero no voy a elaborar mucho sobre el sentido de la vida, al menos no en esta ocasión. Lo que sí quiero decir es lo siguiente: sin importar la situación por la que atravesemos, ni el dolor que esto nos cause, la frustración, la impotencia, todas esas extenuantes sensaciones de vacío y de que nunca vas a salir adelante, hay una fuerza muy grande en nuestro interior, una fortaleza que desconocemos a través de la vida, y que nos puede impulsar a triunfar aún en los momentos más adversos de nuestra existencia. Esta fuerza se llama creer en uno mismo, creer en Dios, creer que no obstante todo lo malo nos ataque de frente y nos debilite, y haga temblar nuestras rodillas, vamos a salir victoriosos de cualquier situación, porque todas esas vivencias, todas esas tristezas, alegrías, sufrimientos, depresiones, falta de fe y de confianza, que hemos ido viviendo en carne propia todos estos años, también nos ha ido fortaleciendo poco a poco, hasta llegar al presente, cuando nos damos cuenta de que somos tan fuertes, que nada ni nadie podrá derrumbarnos. Así nos disparen con balas y piedras, nunca nos derrotarán, porque solamente existe una persona en todo el universo que realmente puede acabar con nosotros, y ese se llama uno mismo.
Sí existe un mejor mañana, pero hay que luchar por ello, siempre.
SEGUIREMOS…

Deja un comentario