Cosas Blog Tintero y pincel

Las personas parece que tenemos “horror al vacío”, cuanto mayor es el sitio que tenemos para nuestros efectos personales, mayor es la cantidad de cosas que acumulamos, desde colecciones de…, hasta ropas que dejamos de usar u objetos incompletos, inservibles o anticuados.

Sin embargo, las cosas no las poseemos sino que nos poseen. Nos obligan a tener que guardar un espacio, un orden, un lugar en nuestras vidas, si tenemos “las manos llenas”, no nos cave nada más en ellas y nos impiden sentir el “vacío” que puede hacernos vivir con menos ataduras, ¿realmente necesitados todas esas cosas? Si sufriéramos un incendio ¿qué cosas salvaríamos?

En la actualidad, tengo que vaciar una casa con muchos objetos, son muchos años de guardar cosas y me planteo que lo realmente importante son las vivencias que hemos acumulado en ella. Recordar con algo puntual un verano, un viaje, unas fotografías…

Tal vez todos necesitamos viajar por la vida mucho más ligeros de equipaje. http://tinteroypincel.com/2017/08/06/cosas/

Tiempo de hacer las paces con mis demonios, y seguir adelante con mi vida. Amazon

Siguiendo la misma línea de Tu Peor Enemigo Siempre Serás Tú, este libro te enseña que muchas veces esos demonios grandes, pequeños, internos, son los que habitan en nosotros desde niños en la gran mayoría de las ocasiones, y que según van pasando los años se convierten en monstruos que amenazan con devorar nuestros más hermosos sueños. Y no podemos permitirlo.
Tiempo De Hacer Las Paces Con Mis Demonios es exactamente lo que buscabas hace tiempo, una historia que sacudirá tu fibra interna, la que desesperadamente buscaba la manera de salir del caos en que tu vida se ha convertido, y te hará ver, a pesar de que lo niegues, que tus demonios o problemas pueden acabar contigo en cualquier momento si lo permites. Está en ti el evitarlo. ¿Eres capaz de hacerlo? ¿Quieres ser feliz algún día sin tener que mirar los residuos del pasado que no te dejan vivir? Creo que puedes lograrlo, juntos podemos hacerlo, porque si yo vencí mis casi perennes demonios, también tú puedes hacerlo. Es cuestión de querer con verdadera pasión. ¿Quieres vencer tus demonios? Estás leyendo el libro correcto…

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Tu peor enemigo siempre serás tú en Amazon

Nunca permitas que otras personas gobiernen tu vida, ni tampoco que las situaciones tristes y dolorosas de tu pasado, o del hoy, te limiten una vida plena en el mañana. Como seres humanos libres y en búsqueda siempre perenne de la felicidad, no podemos permitirnos el lujo de que esos temores que están arraigados en nuestros corazones, y que paralizan nuestras vidas, nos detengan en nuestro camino hacia una existencia plena de bienestar y felicidad. Así como tampoco debemos admitir que no tenemos derechos a ser igual que los otros. Solamente vivimos una vez. ¿Por qué permitir que otros vivan nuestra vida, cuando aún tenemos un universo hermoso que conocer?
Eres tu peor enemigo es una mini-guía, y un pequeño extracto de unas pocas, no todas, experiencias en mi vida, que me ayudaron a superarme a mí mismo, en aras de lograr esos sueños que en su momento creí inalcanzables. 
No permitas que alguien te diga lo que tienes que hacer; hazlo tú, lo que quieras, cuando quieras, ahora, no mañana, sino ahora, porque tienes todo lo que necesitas en tu interior.
Cuando aprendas a confiar en tu fortaleza interior, lograrás finalmente alcanzar tu estrella.

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La vida que perdí Peter R. Vergara Ramírez —autor

La vida que perdí   

 

¿En qué momento perdí la ilusión? ¿En cuál capítulo de mi existencia despierto una mañana con deseos de morir? ¿Cómo fue que llegué hasta aquí, mustio como una hoja, derrotado como un vendaval sin vientos?

Mirando hacia el pasado que moldeó mi caminar, y atisbando un poco en el mismo, aún no sé en qué minuto desperdicié las ilusiones que llevaba arraigadas en mi corazón para convertirme en lo que soy hoy: nada.

¿Fueron acaso los gritos destemplados de mis padres cuando discutían? ¿Quizás los regaños inmerecidos cada vez que hacía algo bueno y no me felicitaban? ¿O posiblemente, el llanto escondido en la noche por no saber qué hacer con mi vida?

Tantas interrogantes; ninguna respuesta.

Era un niño inteligente, despierto, tímido, agradable, buen amigo e hijo, pues, un poco malcriado, lo admito, pero quien no lo es cuando vive en un hogar donde las palabras altisonantes y violencia verbal son la orden del día. Era un niño normal, si se le puede llamar normal el correr a esconderse cuando tus padres te buscaban impacientes por toda la casa para descargar su cinturón sobre tus espaldas.

Bueno, eso sí era normal y corriente en los tiempos de antes, cuando la bofetada o el cinturón eran los instrumentos del padre para disciplinarnos cuando nos portábamos mal, y a veces hasta cuando nos comportábamos casi perfectamente bien.

Lo importante era la disciplina, y lo que eso significaba en el núcleo familiar.

Quien la ejerciera era lo de menos, si finalmente el resultado no variaba.

Uno llorando a moco tendido corriendo a refugiarse en los brazos del abuelo condescendiente que todo lo justificaba y perdonaba, aunque no lo mereciéramos.

Un ratito después nos olvidábamos de todo, y a seguir entonces con nuestra casi perfecta vida normal.

Volviendo al presente, qué tristeza recordar ese tiempo de niños, y qué duro para mí el pensar que posiblemente en uno de esos días, quizás alegre, posiblemente no tan alegre, fue que paulatinamente empezó el largo viaje sin retorno hasta el abismo sin escapatoria de mis sueños truncos.

Fue una etapa, no obstante, bonita, pues lo tenía todo. Todo significaba los caprichos que como niño-joven tenía, mis padres me los satisfacían, en su mayor parte, pues para algunos, simplemente, un no era la respuesta obligada.

No soy feliz.

Al menos eso creo.

No puedo ser feliz cuando siento una tristeza perenne arraigada fuertemente a mi corazón.

Ni cuando observo la vida pasar enfrente y no siento alegría por la misma.

Ni una sonrisa.

Ni una carcajada.

Nada.

Un corazón seco.

Una lágrima que pugna por liberarse y no puede.

Porque no existe.

Nunca existió.

Fueron borradas de mi ser el día en que nací.

Segadas completamente, sin un vestigio de renacimiento futuro.

Sin una esperanza.

Sin una ilusión.

Ya no existe en mi ese afán, esa fuerza interior que quizás tuve y no viví.

Tampoco la extraño, porque no se recuerda lo que jamás existió.

O quizás sí, pero fue muriendo con los años.

No lo sé, ni me interesa.

Únicamente me importa el seguir respirando, minuto a minuto, hora a hora, día a día, porque es lo que mantiene mi mente cuerda, aunque no exista una pequeña ilusión de vida.

No despierto por las mañanas con ánimos de luchar.

Abro mis ojos al amanecer de otro día igual que el anterior.

La misma rutina.

La misma gente.

El mismo trabajo.

El mismo desdén por existir que me agobia, y que no piensa marcharse por lo que veo.

También la misma hipocresía de los demás cuando te saludan, y que por cortesía aceptas y saludas a la vez.

¿Quién es más falso? ¿El que saluda, aunque no lo sienta? ¿O el que saluda a su vez, aunque la otra persona sea insoportable para él?

Una de las preguntas sin respuesta que, sinceramente, me da lo mismo si algún día alguien ilumina mi espíritu con la respuesta adecuada a este dilema existencial. Son interrogantes que enfrentamos diariamente, pero que no interrumpe nuestro sueño en la noche.

Parece que hoy enfrento mi día con mucha tristeza, porque observando en la pantalla de mi ordenador todo lo que he escrito en estas breves líneas, pareciera que estoy prácticamente al borde del suicidio.

Nada más lejos de la realidad.

El que me levante una mañana con tristeza, recordando los episodios del pasado que posiblemente influyeron un poco en mi vida del presente, y que derrame una lágrima al acordarme, no significa que he perdido mi vida, ni que no amerite vivirla, aunque sea un paso a la vez.

El pasado muchas veces duele, y cincela tu personalidad hasta el presente, pero significa nada cuando se anhela vivir a plenitud, ni tampoco significa que me voy a echar a morir porque mis padres o alguna otra persona en mis recuerdos haya sido lo contrario de lo que yo esperaba.

No.

La vida se compone de muchas etapas. Unas buenas, otras no tanto.

Existe un momento para reír, y otro para llorar.

Lloré en su minuto por lo que no pudo ser, y también por el dolor de algunos episodios que quebraron mi alma, pero no mi existencia plena, y que me fortalecieron en medio de la tormenta para soportar los ciclones del presente y del futuro.

No se pierde una vida cuando ella te enseña a vivirla, poco a poco, sin apresurarse, sin dudas; sin arrepentimientos.

No desperdiciamos nuestra existencia cuando aprendemos del dolor, y no cometemos los mismos errores del pasado.

¿De qué vale vivir, si no lloramos?

Una lágrima, o muchas, en el instante apropiado, puede revivir una historia, la de nuestras vidas, y no se rechaza, porque limpia el corazón y el alma de los embates del destino que en ocasiones hace flaquear la fuerza que todos poseemos, pero que pocas veces utilizamos para salir adelante y triunfar con la alegría de vivir que cada ser humano merece tener.

La vida que perdí.

Bonito título.

Pero se oye mejor la vida que he ganado al seguir el mandato de mi corazón y derrotar la tristeza y el dolor que llevaba a cuestas como una pesada carga atenazando el espíritu inquebrantable que poseo para salir airoso de cualquier adversidad que se atreva a cruzarme en mi camino.

No he llegado hoy hasta aquí para rendirme. Jamás.

Estoy aquí para quedarme, y decirle al universo entero que no he perdido mi vida, porque en este mismo instante comienzo a vivirla a plenitud, sin remordimientos, sin dudas, porque yo merezco ser feliz, y nada ni nadie me detendrá en la ruta ya trazada de antemano por el destino.

No he perdido mi vida.

Ahora es que voy a vivirla…

 

@Derechos Reservados 2017. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este escrito sin el consentimiento expreso del autor Peter R. Vergara Ramírez.

 

Cuando la vida te pone a prueba…

Cuando la vida te pone a prueba…
(Primero de algunos capítulos de mis libros que pondré regularmente en Facebook y otros lugares para disfrute del lector)

Cuando la vida te pone a prueba ¿Eres de los que abandonan cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Cuándo nadie te da la mano? ¿Cuándo estás a punto de echarte al suelo a lamentarte por lo que pudo haber sido y no fue? Desde que nacemos y crecemos, la vida se encarga solita de someternos a toda clase de pruebas, unas sencillas; otras bien duras, de esas que nos hacen doblar las rodillas, y pedirle a Dios que nos saque del abismo en el que nos hemos hundido hasta el fondo. No vivimos en un mundo perfecto; mucho menos rosado. El mundo es cruel, la vida es injusta, las personas son egoístas, y todo lo que nos rodea tira arbitrariamente para su lado. ¿Y qué podemos hacer? ¿Seguir lamentándonos? ¿Llorar? ¿Mandar todo al demonio y ya? También podemos entrar a las redes sociales y declarar a todas nuestras amistades ahí, y a sus amigos, que no lo son nuestros, y al mundo en general y a los entrometidos de vidas ajenas, que somos unos desdichados, de que no sabemos lidiar con las situaciones adversas que el diario vivir nos trae, que somos unos pobrecitos infelices que merecemos un poquito de compasión de los demás para que nuestro sufrimiento y tristeza sea más llevadero. ¿En serio? ¿Me estás diciendo que eres de esos que declaran a los cuatro vientos en las redes sociales todo lo que te pasa, y si no, te lo inventas? ¡Wow, qué mal te va! Porque si eres de esas personas que no tienen vida propia, y vives las ajenas y de lo que ellas opinen de ti, te queda un largo camino por recorrer para que puedas salir de tu laberinto emocional que te tiene perdido en tu percepción de lo que debe ser una existencia bonita de así tú desearlo. Como te dije anteriormente, tú eres tú, no eres otra persona. Cuando mueras, al que van a enterrar es a ti, no a tu amigo de la red social, a tu jefe, a tus familiares, a tu pareja; a nadie más que a ti, con todas esas dudas y miedos que te impidieron vivir a plenitud porque no tuviste el valor de decir BASTA YA, y comenzar a mandar todo al demonio y vivir tu vida al fin, sin importar el qué dirán. Al fin y al cabo, cuando te encuentras hundido hasta el fondo, no va a aparecer absolutamente nadie para rescatarte, porque todos están tan ocupados viviendo sus vidas propias, que no se van a dignar ayudar a un pobre individuo que nunca tuvo el valor de ser él mismo. ¿Ayudarías tú a alguien así? ¿Verdad que no? ¿A qué no sabes por qué?

Vergara Ramírez, Peter R.. TU PEOR ENEMIGO SIEMPRE SERÁS TÚ: Creer en ti es el primer paso para superar tus miedos… (Motivación Para Vivir Plenamente nº 1) (Spanish Edition) (Kindle Locations 166-190). UNKNOWN. Kindle Edition. https://www.amazon.com/dp/B01LMLR33M

Blogs amigos de Peter un mensaje de unidad y respaldo para todos

Un sincero saludo a todos mis compañeros de blogs literarios. Les doy la bienvenida cordial a mi página, y espero este sea el comienzo de una relación beneficiosa para todas las partes. He visto, desde que retomé mi deseo ferviente de escribir hace unos meses atrás, las dificultades que encara cualquier escritor y bloguero en estos menesteres, y lo arduo que se hace en muchas ocasiones el poder promocionar de una forma independiente todos nuestros trabajos literarios, desde relatos, cuentos, novelas, reflexiones, todo ese bagaje que compone la agenda de un escritor. Entiendo que somos muchos los autores que tenemos el talento necesario y más para descollar en este difícil mundo de las letras a nivel mundial, y que por las editoriales tradicionales seguir un curso de acción ya establecido de publicar solamente a los escritores reconocidos, aunque su trabajo diste mucho de ser excelente, únicamente por la cuestión de rentabilidad para ellos, es que nos vemos obligados a no solamente escribir continuamente, sino a promocionarnos e invertir nuestro dinero porque no tenemos el respaldo de una editorial en esas áreas publicitarias y monetarias. Aquí, al menos en mi blog, y en mis páginas de redes sociales, siempre, pero siempre, tendrán un amigo sincero para ayudarlos en lo que sea, pues creo que nuestra obligación es el ayudarnos uno al otro. He leído muchos de sus relatos y artículos, y ustedes tienen más talento literario que el en ocasiones llamado autor bestseller. Solamente hay que creer en nosotros mismos. No es ni será sencillo, pero vamos a triunfar. Recuerden mis palabras, hoy 12 de noviembre de 2016. Vinimos a crear conciencia, a crear nuestro propio nicho en el ámbito literario, y eso nada, ni nadie, podrá detenerlo. Lindo día a todos.

Peter.