Tus miedos

“Tus miedos impidieron que yo siguiera luchando por lograr mis sueños, pero no me impidieron reaccionar para, finalmente, devolverte de una vez y para siempre al oscuro valle del NO PUEDO y encontrar mi verdad”.

Dar

“Tuve momentos gloriosos; también me hundí en la miseria, pero en ambos casos aprendí a dar, porque uno nunca sabe en cuál situación estará en algún momento de la cruel vida”.

Estúpidamente

“Me enamoré de ti al verte por primera vez, estúpidamente, pero inteligentemente descubrí a tiempo que no valías ni una lágrima de mi corazón…”

¿Lunes?

¿Lunes? Otro día más que iré perdiendo en la cuenta de la vida por no tener mis sueños, ya amarrados, a mi deseo de seguir luchando…

Estoy cansado…

“Cansado de caminar por un sendero que jamás, creo, me conducirá hacia la esperanza de saber que quizás algún día te dignes a amarme”.

Triste corazón…

“Cuando en mis noches de inmensa soledad miro al cielo, me pregunto, otra vez, si algún día alguna estrella fugaz alegrará el triste corazón de un pecho, que cruelmente fue abandonado a la deriva por ti”.

Si yo tuviera el poder…

“Si yo tuviera el poder de regresar a mis errores del pasado, posiblemente los dejaría así, porque fue gracias a uno de ellos que te conocí, y aprendí a amar esa nueva oportunidad de vivir de verdad.”

Lo vamos a lograr…

En muchas ocasiones, y esto todos lo hemos pasado, una piedra se nos cruza en el camino, y tropezamos con ella, qué remedio, pero es en ese preciso instante que debemos decidir si es lo suficientemente poderosa para detener nuestra marcha hacia la total realización de nuestros sueños. En mi caso particular, infinidad de obstáculos se han presentado a lo largo de mi existencia, pero ninguno, hasta ahora, me ha derrotado, aunque sí he llorado y me he sentido morir, y he podido resurgir del abatimiento físico y espiritual para seguir adelante, buscando mi sueño. Al final del camino, y de mi vida, diré también esas palabras a mi esposa: “No fue fácil, pero lo conseguimos”. Con Dios por delante, es una promesa, una esperanza, y la certeza total, en mi alma y corazón, de que esto sucederá…

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Todos, en un momento determinado deberíamos formularnos esta poderosa pregunta: ¿Cómo ves la vida? Grandes filósofos o teóricos han tratado durante toda la historia de la humanidad de encontrar la mejor fórmula para contestar en definitiva esta interrogante. En lo personal, creo que muchos han acertado. La vida y su definición puede ser muy amplia, y tal vez los resultados que obtengamos en la búsqueda de respuestas nos brinden una gama de definiciones, y esto es lo grandioso del caso. Cuando intentamos descubrir cómo vemos la vida, o en el mejor de los casos, nuestra vida en particular, debemos estar conscientes de que los resultados serán amoldados a nuestra visión de la misma. Para comprender a cabalidad cómo vemos la vida es necesario que comencemos entendiendo un concepto muy primordial que comienza con otra interrogante: ¿Qué es la vida? Este libro te ayudará a entenderla mejor…

Luis Alberto González Canales, autor de este debutante libro motivacional, nace en el verano de 1981 en el pueblo de Arecibo, Villa del Capitán Correa. Se desempeña como comerciante en la actualidad, aunque posee un Bachillerato en Psicología con planes de continuar más adelante su carrera universitaria. Es predicador evangélico, y miembro activo de una hermosa congregación llamada Casa de Adoración Jesucristo Rey en Arecibo, PR. Profesando una fe ardiente y activa, se propone alcanzar a las vidas necesitadas con un mensaje inspirador, retador y poderoso que los impulse a llegar al máximo desarrollo de su potencial.

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Siempre existe ese momento

A veces nos sumergimos en la tristeza de la vida diaria, y nos sentimos perdidos y sin esperanza. No podemos ver, en medio de la oscuridad, que al otro lado del dolor está la felicidad que buscamos…