La envidia en el mundo literario, un mal que aqueja a muchos y que se debería parar en las redes

Deadly Whispers: The Beginning...

Bueno, pues voy a hablar de uno de los siete pecados capitales que nos aquejan en el mundo moderno: LA ENVIDIA. Uno de los cuáles está muy de moda y muy presente últimamente. Sí, para eso no hay qué irse muy lejos, enciendes la televisión y ya puedes poner programas donde su único argumento en torno a lo qué gira es pelar a alguien que triunfa. Platos repletos de periodistas y personajes de distinta índole donde lo único que hacen es tratar de desprestigiar a personas que han logrado éxito ya sea en el ámbito profesional como en el personal. Es ya el deporte nacional, superando los límites de audiencia del fútbol, que ya es decir.

El mundo literario no se queda atrás y me voy a trasladar en el tiempo a un hecho histórico muy recordado, hay que decir que disfrazados con gracia bajo una pluma ingeniosa y hábil, pero vertidos con ponzoña sobre sus adversarios. ¿No os imagináis de quién estoy hablando? Pues de dos grandes genios: Luis de Góngora y Francisco de Quevedo. En la época de estudiante a todos os sonará el famoso mordaz soneto que supuestamente le dedicó el burlón de Quevedo a Góngora “A una nariz pegado“, una rivalidad que los hacía tildarse de todo menos bonito. Donde por querer ambos destacar su literatura y conseguir un mecenazgo por aquellos cortesanos de época, todo era válido para desprestigiar al otro.

Al menos de ellos, sacamos unos divertidos poemas, sin embargo el mundo actual, éste en el que prosperan las redes sociales, sólo se consigue recibir críticas de mala baba por algunos adversarios que no soportan ver qué ellos no son los elegidos para triunfar.

Algunos los disfrazan de amistad, pero demuestran que no lo sienten, ya que no se alegran de los méritos ajenos y de los logros obtenidos. Esos que suelen mostrar su apoyo pero que no leerán nunca a ese autor, pues no soportan saber qué su escrito es muy bien recibido. Sin embargo los siguen por todas partes para tratar de aprender de sus técnicas y observar cada paso que dan, para luego aplicarlos ellos para su conveniencia. Esos que nunca gustean sus publicaciones ni les felicitan cuando comparten una nueva reseña o alegría.

Y luego están aquellos que sin saber porqué les molesta que otros tengan éxito, no los conocen de nada pero de repente algunos autores se encuentran que han sido puntuados a la baja y han recibido una crítica de dos líneas, dónde han vertido todo el veneno posible para que futuros lectores lean esa reseña y no los lean.

Un juego sucio que se viene dando últimamente con total impunidad en este sector y cada día aumenta. Son muchos los que estamos observando desde fuera este tipo de actitud y cada vez se va alzando una queja universal en contra de este comportamiento tan poco honorable.

Cada vez más personas quieren que esa competencia desleal se zanje y que cada uno consiga su puesto en el lugar que se merece sin poner la zancadilla a otros.

¿Pero se puede evitar la envidia?

Pues me temo que no, es el deporte universal por excelencia. Todos hemos sentido en algún momento la envidia de alguien cercano y lo mejor es alejar a esa persona en lo posible de nuestro círculo. En las redes se puede evitar bloqueando al susodicho pero en ocasiones sigue imparable dejando rastros de su envidia en las distintas comunidades a las que pertenece o con conocidos a los que trata de convencer mediante artimañas.

¿Entonces qué puede hacer un escritor cuando alguien lo ataca de esa forma tan injustificada, se debe aguantar y callar?

Pues yo creo y llegando a casos extremos de gravedad en los que ya es necesario meter a la justicia de por medio por palabras mayores, debemos igualmente denunciar está mala praxis para hacer ruido y que se tomen cartas en el asunto por las redes. No se puede desprestigiar a una persona de esa forma tan libremente y tratar de coaccionar a sus lectores a abandonar a una persona, pues al final todos somos cómplices de consentir este tipo de actitudes. Ya no se trata de ignorar esos comentarios tan fuera de lugar, llega un punto que el autor se ve obligado a defenderse para que no desvaloricen su trabajo y su esfuerzo. Por supuesto siempre bajo el respeto y qué mejor manera que usando la originalidad en los mensajes. Yo soy más de Quevedo y Góngora, ya si tengo que replicar qué mejor manera que hacerlo con estilo.

Si uno es lector debe aprender a distinguir los diferentes tipos de reseñas que existen en las redes:

  1. La de los “amiguísimos”

  2. Las de los “fans”

  3. Las “constructivas”

  4. Y las “venenosas”

Las de los “amiguísimos“, se pueden confundir con las de un lector amante de esa lectura, aunque se pueden un poco perfilar pues parecen vendedores de marketing que tratan de endulzar la trama con comentarios de lo maravilloso que les ha resultado leerlo. Algunos tratan de disimular poniendo palabras superfluas y positivas animando al lector a leerlo por compromiso.

Las de los “fans” son aquellos defensores acérrimos que idolatra a un autor y lo siguen con avidez por las redes. Defiende a su figura haga lo que haga e incluso lo apoyan.

Las “constructivas” a mí modo de verlo las más fiables, son aquellas que sacan tantos los aspectos positivos como los negativos y se notan han leído el artículo, libro, etc. Se identifican fácilmente pues suelen explayarse y dar numerosos detalles tanto del argumento como de los personajes, analizan mucho cada aspecto y desgranan hasta el último ápice de lo leído. De fácil constatación.

Y por último las “venenosas” aquellas que dejan dos líneas llena de descalificativos sin sentido y que dan razones poco convincentes y de dudosa veracidad. Muchos se escudan en el anonimato.

¿Y por qué las señalo? Porque no debemos dejarnos manipular tan fácilmente. Debemos actuar con cabeza. Somos responsables de nuestras actos.

Por supuesto, cada uno debe arriesgarse a leer sin temor según sus gustos y a comprobar por sí mismo si ese autor es merecedor de esas críticas. Porque en la vida uno no puede afirmar que algo no le gusta, sin haberlo probado previamente.

Los escritores cuentan con un número de fieles lectores semejante al de sus detractores. Pues por cada autor que gusta según su género, siempre contará con otros tantos a los que no les llene. Si ya lo decía el dicho y es que “Nunca llueve a gusto de todos”.

Con esto, espero no levantar ampollas en este sector y que muchos se sientan ofendidos. Pues si uno se da por aludido y se siente identificado en algún grupo, debe hacer algún acto de reflexión interna de si lo que está haciendo es correcto. Yo no me estoy refiriendo a ninguna persona en concreto. Hablo de un tema en general que pasa en diferentes plataformas tanto de moda, como de belleza, como de novelistas, periodismo, etc. Pues la escritura tiene también mucho a ámbitos y no sólo se recoge en una. Pero es que ultimamente ya raya en el bulling.

Algunos pensarán que con ese ruido se consigue más audiencia, pero no siempre beneficia. Podemos estar desprestigiado un sector que se considera capaz de desenvolverse con soltura en cuanto a la pluma se refiere y que ahora está quedando a la altura del betún. Hay que saber respetarnos unos a otros, pues tu libertad acaba donde empieza la mía.

No obstante, me quedo con una reflexión de Jackson Brown:

“LA ENVIDIA ES EL HOMENAJE QUE LA MEDIOCRIDAD LE RINDE AL TALENTO”.

Y espero que el talento siga brillando por encima. Si no, estamos abocados a ser todos mediocres.

https://begomedinasuenosdetinta.wordpress.com/2017/08/07/la-envidia-en-el-mundo-literario-un-mal-que-aqueja-a-muchos-y-que-se-deberia-parar-en-las-redes/


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