Pánico

Cuando te conformas con poco, o nada, y te quedas ahí, quieto, en total silencio, frío ante todo y todos, y te resignas a no conseguir nada, ser un don nadie en la vida, y ni siquiera luchar, aunque sea en apariencia, para que no te juzgue el  mundo que tanto pareces valorar aunque el sentimiento no sea mutuo, entonces creo que has tocado el fondo que nunca imaginaste, y quizás te alegra, por esas cosas de la vida que ni siquiera yo entiendo, ser menos que nadie, porque si te quedas donde te encuentras ahora por miedo a perder toda tu zona de confort, sinceramente pienso que nunca llegarás a ser feliz, porque en la vida, lo quieras creer o no, hay que dar un pasito adelante, aunque te caigas estrepitosamente en el intento, porque vivir solamente por vivir, sin arriesgarte a nada, no es vivir…

Lista Bestsellers Amazon Tu PEOR ENEMIGO SIEMPRE SERÁS TÚ: Creer en ti es el primer paso para vencer

Lista Bestsellers Amazon TU PEOR ENEMIGO SIEMPRE SERÁS TÚ: Creer en ti es el primer paso para superar … amazon.com/dp/B01LMLR33M/… vía @amazonamazon.com/dp/B01LMLR33M

Mi principal razón de vivir es la misma que la tuya, así que no somos distintos, ¿no crees? Somos iguales, aunque te duela aceptarlo

Me gusta este título. ¿Sabes por qué? Porque tú y yo no somos distintos en nada. Es cierto, lo admito, que no somos quizás de la misma raza, o la misma estatura, edad, peso, religión, género y todas esas cosas que nos identifican y en muchas ocasiones nos separan del resto de los mortales. A lo mejor hasta somos de partidos políticos diferentes, con lo que eso implica en la actualidad, que somos un país conformista gobernado por ineptos que ni siquiera aprendieron a comprender las reales necesidades de un pueblo que confía mucho y recibe poco de sus candidatos favoritos, a no ser 4 años de mediocridad y corrupción en todos sus niveles gubernamentales.
Posiblemente, y para olvidarnos de tan escabroso tema, el político, seas hasta más agraciado físicamente que yo, aunque creo que ya a mi edad, y con tantos achaques cualquiera lo es, y hasta muchísimo más inteligente, educado, todo eso que nos diferencia desde niños de los demás, levantando luego en el transcurso de los años murallas infranqueables que en su momento nos etiquetan y no nos deja vivir a plenitud como nos corresponde por derecho. Es por eso que lo que aprendemos en la niñez nos marca como adultos hasta la muerte. Perro viejo no aprende trucos, como dice un refrán por ahí, y luego de adquirir malas costumbres, es casi imposible soltarlos, claro, si no lo queremos hacer. Es más sencillo vivir con lo malo conocido que lo bueno por conocer, otro dicho muy popular en mi tierra.
Hacemos las mismas cosas con ciertas diferencias, pero las hacemos, y lo que tú piensas sobre algo, quizás, y digo quizás, sea lo mismo que yo pienso, pero ni yo lo acepto, ni tú lo admites. ¿Sabes por qué? Porque seres humanos al fin, metemos la pata hasta el fondo, y aun así tercamente nos aferramos a nuestros erróneos conceptos de lo que debe y no puede ser, como nos inculcaron desde chiquitos, y nos siguen repitiendo ahora que estamos viejos. Porque la vida es eso, se compone de siempre estar aprendiendo y cometiendo errores, pues no existiría eso que llaman razón de ser, que es lo que le brinda sentido a nuestra maltrecha existencia incluso en los momentos amargos que ineludiblemente se asoman en nuestro camino.
Este artículo se llama así por una sencilla razón. Trata de adivinar. Ya sé que no eres adivino ni nada por el estilo, ni eres un gitano que lees las cartas o la palma de la mano, pero eres una persona, y si te detuviste un instante, que es lo que dura en el concepto de tu vida leer estas palabras, es que te sentiste tentado a hacerlo, y, por lo tanto, te agradezco lo hayas hecho, porque te voy a decir algo que yo sé que tú sabes, consciente o inconscientemente, y es lo siguiente:
Yo vivo porque vivo, porque nací, me trajeron al mundo a chillar como bebé al nacer, patalear como chiquillo rabioso al crecer, llorar mis primeros amores no correspondidos al desarrollarme como joven, gritar como loco al salir de la secundaria, ruborizarme y emocionarme al momento de casarme (antes de arrepentirme), y brincar hasta el techo cuando la mujer me dice que voy a ser padre por primera vez.
Eso sin incluir la alegría del primer trabajo, el primer cheque ganado con el sudor de mi frente, la primera pelea seria con mi pareja, el dormir en casa de mis padres cuando me sacan a patadas de mi hipotecado hogar que apenas puedo pagar mensualmente, luego de una feroz bronca con la mujer, y un sinfín de cosas más que si continúo se hará eterna y no terminaremos.
A mí me brinda inmensa alegría las cosas buenas cuando suceden, y tristeza las situaciones que no puedo evitar, como te ocurre a ti, y también lloro amargamente cuando se muere el perrito, el gato, la iguana, y mucho más cuando alguien cercano, un familiar, el amigo entrañable, el conocido, vecino, un compañero de trabajo, en fin, cualquiera relacionado a mí, porque soy humano, de carne y hueso, con sentimientos, con dudas y temores, con miedo a equivocarme una vez más, con pánico de no saber hacer lo correcto la próxima vez, con todo eso que envuelve mi bagaje físico y emocional, con todo eso es que sé que tengo que seguir, porque a pesar de que la vida me maltrate, me destroce, me haga caer de rodillas, me derrote momentáneamente, me humille hasta el fondo de mi corazón, yo sé, y tú también, que sí somos iguales, si nuestra razón de vivir es vivir a plenitud porque solamente tenemos una vida para hacerlo, y me disculpan tanta redundancia pero esto hay que escribirlo y sentirlo así, si somos iguales aunque distintos, tenemos algo, muy pequeño y grande a la vez, que se encuentra dentro de nosotros, que lucha desde hace años por salir, por aflorar a la superficie, y que nosotros en nuestra suprema negación de lo que es realmente bueno para nuestra existencia, lo rechazamos tajantemente.
Imagino que ya ahora sabes a lo que me refiero. Es nuestro, y digo nuestro, porque ambos lo tenemos: el orgullo. Pero no el orgullo que confiere la arrogancia, o la prepotencia del ser humano cuando se cree la última Coca Cola del desierto.
No, nada de eso. Es el orgullo con el que nacemos, el bueno, el puro, el que sentimos cuando hacemos algo bien, o el que nos impele a luchar cuando la vida te pone contra la pared y nos negamos a dejarnos vencer así porque sí, sin presentar la batalla campal que debemos pelear para al menos morir con las botas puestas.
Este es el orgullo que a ti, y a mí, nos hace iguales en el papel, porque yo me niego, te repito, a pesar de los golpes, palizas, maltratos, humillaciones, vejaciones, malos ratos, desesperación, frustración, deseos de morir, ganas de abandonar todo, este orgullo es el que sale de mi pecho, que renace en mí, que me ofrece un nuevo panorama para seguir adelante y superar la adversidad, este es el orgullo que me levanta cada mañana, que me obliga, si, así mismo, me obliga a levantar la mirada y nunca bajarla ante nada ni ante nadie, porque ningún ser humano es mejor o peor que yo. Somos iguales, aunque seamos distintos, pero ante los ojos de Dios y de los hombres, tu y yo somos, y seremos iguales, porque el que no se rinde ante la vida, ni llora su derrota, y que se levanta día a día para afrontar con una sonrisa su existencia, es, y será mi igual, porque tampoco yo me rindo ni claudico mi yo por un simple traspiés, porque de eso se compone el mundo y la vida, de ponernos zancadillas a lo largo del camino para que tropecemos y caigamos de bruces, pero como somos iguales, aunque diferentes, ya ambos sabemos que nuestra victoria está a un pasito adelante de ese tremendo tropezón que nos dimos durante la travesía. Te me cuidas mucho, y ya lo sabes. Nunca te rindas, porque ya sabemos que somos iguales, y al serlo, somos valientes indomables que jamás serán abatidos.
Nunca permitas que otras personas gobiernen tu vida, ni tampoco que las situaciones tristes y dolorosas de tu pasado, o del hoy, te limiten una vida plena en el mañana. Como seres humanos libres y en búsqueda siempre perenne de la felicidad, no podemos permitirnos el lujo de que esos temores que están arraigados en nuestros corazones, y que paralizan nuestras vidas, nos detengan en nuestro camino hacia una existencia plena de bienestar y felicidad. Así como tampoco debemos admitir que no tenemos derechos a ser igual que los otros. Solamente vivimos una vez. ¿Por qué permitir que otros vivan nuestra vida, cuando aún tenemos un universo hermoso que conocer? 
Eres tu peor enemigo es una mini-guía, y un pequeño extracto de unas pocas, no todas, experiencias en mi vida, que me ayudaron a superarme a mí mismo, en aras de lograr esos sueños que en su momento creí inalcanzables. 
No permitas que alguien te diga lo que tienes que hacer; hazlo tú, lo que quieras, cuando quieras, ahora, no mañana, sino ahora, porque tienes todo lo que necesitas en tu interior. 
Cuando aprendas a confiar en tu fortaleza interior, lograrás finalmente alcanzar tu estrella. 
Mi página de autor en Amazon: http://amazon.com/author/petervergararamirez donde puedes encontrar otros de mis libros.

Libros para disfrutar

Libros para disfrutar

18 de septiembre del 2016

Blog Literario Oficial de Peter R. Vergara Ramírez- Autor de PR.: Mi Página de Autor en Amazon: https://www.amazon.com/-/e/B01KD18KKM

Blog Literario Oficial de Peter R. Vergara Ramírez- Autor de PR.: Mi Página de Autor en Amazon: https://www.amazon.com/-/e/B01KD18KKM

Motivación 2

Motivación 1

Biografía de Peter R. Vergara Ramírez en Amazon

Peter R. Vergara Ramirez, nacido en New York, pero residente desde 1967 en Manati, Puerto Rico. Posee un Bachillerato en Justicia Criminal, y prosigue estudios, actualmente, conducentes a una Maestría en la misma rama en la UNE de Barceloneta. Autor de otras dos novelas, Susurros Mortales 1 y 2, la primera publicada en inglés en Estados Unidos. Desde pequeño soñaba con adentrarse en la rama de la psiquiatría, pero por circunstancias de la vida tuvo que comenzar a laborar a temprana edad, frustrando sus sueños de ser un médico reconocido en el campo de la conducta humana. Cuando su madre enferma de cáncer del pulmón en el 2000, y mientras es tratada por tan aciaga enfermedad en Estados Unidos, es que siente en su interior el deseo ferviente de escribir, de plasmar por escrito lo que estaba sintiendo en esos momentos tan tristes, y ahí es que nace Susurros Mortales 1, su primera novela publicada en Estados Unidos. Luego vendría su segunda novela, Susurros Mortales 2, Ángel de Piedad, y que será publicada ahora en septiembre del 2016, y luego, una vez regresa a Puerto Rico, escribe esta obra de ficción pero acorde con el momento actual, titulada Al Final del Abismo, desarrollada completamente en su ciudad adoptiva, Manatí, y que trata sobre temas actuales en nuestra sociedad, y la superficialidad rampante en la que actualmente vivimos en nuestro Puerto Rico y en la mayoría de las naciones alrededor del mundo. Actualmente se encuentra desarrollando la tercera parte de la saga Susurros Mortales, la que espera publicar próximamente una vez culmine la publicación de las dos primeras partes, todas en español. Son historias bien escritas en su narrativa, aquí nadie bosteza ni se duerme, y mantiene al lector en un estado de suspenso todo el tiempo, siempre esperando por más. Fueron noches sin dormir, amaneceres pegado a la pantalla de mi laptop, días en que surgieron en muchas ocasiones el famoso bloqueo del escritor, en que aunque deseemos seguir escribiendo, la mente, el corazón, y también la inspiración, se esconden en la cueva oscura del vacío mental, y es en estos momentos cuando descubrimos, sacamos, esa fortaleza para seguir adelante y culminar nuestra obra. Al Final del Abismo, al igual que las otras dos novelas, se encuentran en formato Kindle ebook y papel o impreso en Amazon, alrededor del mundo. Actualmente casado con Lynette Martínez, una mujer maravillosa que es la luz de su vida. Residen en Manatí, Puerto Rico.                                                                                                                                                Amazon Author Page: http://amazon.com/author/petervergararamirez

¿Existe un mejor mañana? Creo que sí.      

Extraño titular, ¿verdad?, y sin embargo, muchas veces nos preguntamos eso mismo, ya sea cuando las cosas van bien, o cuando por causas ajenas todo nos sale pero que bien mal. Estoy en este momento frente a mi laptop, encerrado en mi cuarto, escuchando nada, porque en mi calle hay un silencio casi total, que si esto fuera una película de misterio, ya estaría un poquito nervioso.
Pero no es película de misterio ni nada que se le parezca. Es una pregunta que tú y yo nos hacemos a diario, en el devenir de las horas y minutos una vez nos levantamos por la mañana, desayunamos, nos vestimos, y no necesariamente en ese orden, y luego nos montamos en el carro y nos vamos a trabajar.
Luego en nuestros trabajos, o en la rutina diaria los que no laboran, nos enfrentamos a diversas situaciones que nos atacan de frente sin darnos tiempo a recapitular y salir airosos del enfrentamiento. No quiero decir con ello que sean situaciones extraordinarias, sino esas cositas que surgen de la nada y nos llena de alegría, unas, y otras de pesar.
Son estas cositas que muchas pero que muchas veces, nos deprimen, nos sacan de carrera, nos hunde en el abismo de las soluciones que buscamos y no encontramos, por más que lo intentemos.
Pero no voy a elaborar mucho sobre el sentido de la vida, al menos no en esta ocasión. Lo que sí quiero decir es lo siguiente: sin importar la situación por la que atravesemos, ni el dolor que esto nos cause, la frustración, la impotencia, todas esas extenuantes sensaciones de vacío y de que nunca vas a salir adelante, hay una fuerza muy grande en nuestro interior, una fortaleza que desconocemos a través de la vida, y que nos puede impulsar a triunfar aún en los momentos más adversos de nuestra existencia. Esta fuerza se llama creer en uno mismo, creer en Dios, creer que no obstante todo lo malo nos ataque de frente y nos debilite, y haga temblar nuestras rodillas, vamos a salir victoriosos de cualquier situación, porque todas esas vivencias, todas esas tristezas, alegrías, sufrimientos, depresiones, falta de fe y de confianza, que hemos ido viviendo en carne propia todos estos años, también nos ha ido fortaleciendo poco a poco, hasta llegar al presente, cuando nos damos cuenta de que somos tan fuertes, que nada ni nadie podrá derrumbarnos. Así nos disparen con balas y piedras, nunca nos derrotarán, porque solamente existe una persona en todo el universo que realmente puede acabar con nosotros, y ese se llama uno mismo.
Sí existe un mejor mañana, pero hay que luchar por ello, siempre.
SEGUIREMOS…