Dentro de pocas horas se acaba esto…

Entramos al 2019 con muchas expectativas e ilusiones, pero según trascurrieron los meses todo se fue quedando en ello: expectativas que nunca llegaron a realizarse, para tristeza y decepción de uno.

Muchas cosas y obstáculos se atravesaron en el recorrido; las personas fallaron, las situaciones se complicaron, la vida se puso difícil y otras pajitas caídas en la leche que nos desmoralizaron completamente, aunque sin perder de perspectiva que a veces éramos nosotros los que nos derrotábamos sin apenas comenzar la batalla.

Pero nada de lo escrito viene ya al caso. Ya estamos terminando, y otra época comienza en pocas horas.

Como seres humanos acostumbramos a dejar atrás el pasado y a asumir el futuro con nuevos bríos si no queremos estancarnos en nuestra existencia. Los que siempre viven lamentándose de lo que pudo haber sido y no fue, desgraciadamente, la vida los deja arrollados en la curva próxima al éxito por no persistir.

Comenzamos los anteriores meses con la ilusión de lograr muchas metas y sueños. Algo no salió bien. La decepción nació en largas noches de desvelo que condujeron a la desazón de nuestros planes, pero sepultando las derrotas en la tumba del pasado, recapitulamos acerca de lo que se hizo, y de lo más importante: de lo que no hicimos para conseguir lo que anhelábamos.

De los errores se aprende, siempre lo he dicho, y no echarle la culpa los demás, cuando el principal culpable lo ves frente al espejo cuando refleja tu imagen cada día, pues uno pierde, pero también gana si lo deseamos de corazón, sin pretextos.

Nos esperan doce meses de batallas y derrotas, de alegrías y frustraciones, de ganancias y pérdidas, pero recordando el 2018, cuando poco ganamos y mucho perdimos, incluso lo más importante, las personas queridas que ya no estarán a nuestro lado y que nos dejaron tantas vivencias y buenos momentos, y también las que no nos dejaron más que sinsabores, pero de las que aprendimos algo, por todo eso que se fue y no volverá, es que debemos mirar el mañana con bríos renovados e ilusión de vivir.

Es necesario olvidar lo que ya no sirve para edificarnos, y concentrarnos en lo que vendrá si luchamos por ello.

La vida es una sola. No vale la pena desperdiciarla en lamentos ni inmiscuyéndonos en historias ajenas cuando la nuestra es la que nos llevaremos a la tumba en un eterno adiós sin retorno.

Así que, cerremos los ojos cuando las doce campanadas suenen marcando el final, recordemos todo lo que fue o pudo haber sido, aprendamos la lección, y abramos los ojos a una nueva era que solamente, espero, y confiando en Dios, traerá un caudal de bendiciones que ya estaban reservadas para nosotros, pero que por no querer aceptarlas y verlas, se postergaron hasta ahora.

Una nueva carrera comienza dentro de pocas horas. Esta en nosotros decidir si nos rendimos nuevamente a mitad del camino, o seguimos impulsándonos hasta la meta de nuestros sueños realizados.

Yo, al menos, seguiré hasta el final, porque oportunidad tuve y la perdí, y ya estoy preparado para lo mejor. Dios me lo prometió, y yo le creo.

También te lo han prometido a ti, así que no te rindas, porque, aunque el camino luzca escabroso y lleno de dificultades, la bendición aguarda si únicamente tienes fe y persistes.

Te deseamos lo mejor y muchas bendiciones en el 2019. Confía, y el mundo se rendirá a tus pies.

Es una promesa…

Peter y Lynette

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